Cz75 KSC

Review Cz75 de KSC
La pistola CZ-75 fue desarrollada por los hermanos Koucky, que trabajaron en la fábrica propiedad del gobierno llamada Ceska Zbrojovka, en la ciudad de Uhersky Brod (Checoslovaquia, ahora República Checa). Esta pistola semiautomática apareció en 1975, y su producción en serie comenzó en 1976. La CZ-75 fue pensada, obviamente, para el mercado de exportación, aunque también acabó siendo utilizada por los soldados soviéticos debido a sus prestaciones. La CZ-75 acumuló las mejores características de muchos diseños que la precedían, convirtiéndola en una pistola que, entre sus características, se podrían señalar la estética, la comodidad de su manejo, fácil de utilizar, absolutamente exacta y fiable, como la mayoría de armas de Europa del Este. La CZ-75 fue copiada por otros países, y modificada a lo largo de su larga vida. Actualmente es una de las pistolas que goza de mejor reputación entre las fuerzas de seguridad mundiales, es utilizada ampliamente por la policía checa, el ejército turco, algunos departamentos especiales de los Estados Unidos, fuerzas de intervención especiales en Alemania, y un largo etcétera de países.

La réplica:

En la caja, la CZ-75 está muy bien presentada, aunque cuando miras la tapa te da la impresión de que es algo que está tontamente obsoleto, percepción que cambia cuando abres la caja. La parte interior de la caja se caracteriza por una tremenda austeridad, te incluye el pequeño saquito de bolas, la réplica, un cargador y varias piezas para realizar la carga de forma rápida, ya que debido al tipo de cargador que tiene esta pistola, no es posible cargarla usando un “BB loader”. La única pega es que no te trae varilla de limpieza, y que el manual está totalmente en japonés, aunque no importa, ya que los dibujos y fotografías muestran perfectamente el despiece de la réplica y su mantenimiento sin necesidad de tener que leer el manual.

La réplica está hecha de metal, salvo las cachas y el martillo, hechos en ABS, simulando a la perfección todas las marcas de una CZ-75 real, salvo la característica estrella grabada dentro del círculo situado en la parte superior de las cachas, detalle que no es importante.

El funcionamiento, a gas con blow back, es muy sencillo, similar al de las demás pistolas de gas. Simplemente tienes que cargar el gas por la parte baja del cargador, dándole la vuelta al cargador y apretando el bote hasta que compruebes que el gas comience a rebosar, uno operación que dura unos pocos segundos.

El hop-up es mucho más fácil de regular que en otras réplicas que conozco, en las que hay que desmontar la corredera para realizar el ajuste, algo bastante molesto, al menos para mí. Una pieza metálica simple y dentada que se encaja en la ventana de expulsión cuando tenemos la corredera en posición de “descargada”. Se coloca la pieza encajándola dentro de la corredera y se gira hasta lograr el ajuste. La verdad es que a mí me parece una forma muy sencilla de ajustar el hop-up, como ya dije. De todas formas, creo que una pistola no necesita regular mucho el hop-up, pero cuando te la has comprado nueva siempre es recomendable hacerlo, ya que después de probar a disparar con ella sin haber regulado el hop y, más tarde, hacerlo con el hop-up regulado, te puedes llevar una grata sorpresa, ya que seguramente comprobarás que la réplica tiene un alcance efectivo más que aceptable, similar a cualquier otra réplica de pistola en el mercado. La única pega respecto a esto es que deberás usar bolas de bastante peso, porque el hop-up no da más de sí y las bolas no vuelan rectas del todo.

Funcionamiento en el campo de juego:

La verdad es que la CZ-75 disparando no es tan imponente como otras pistolas, como la Hi-Capa 5.1 o la Dessert Eagle, ya que hace mucho menos ruido al moverse la corredera. No es tan silenciosa como para compararla con una Soccom (creo que ninguna otra pistola puede igualarla en silencio), pero a pesar de eso he visto como alguna persona no ha oído el disparo que ha sido su perdición y que ha salido del cañón de esta preciosidad.

El seguro realmente no tiene utilidad, ya que no funciona de ninguna forma (no sé si será un defecto que sólo ocurre en mi CZ o si es algo generalizado), pero, como siempre digo, el seguro no tiene que estar en la réplica, sino que el seguro tienes que ser tú.

El cargador puede almacenar una cantidad de bolas aceptable, se recomienda cargarlo con 26 bolas, aunque puedes llegar a introducir 29, el problema es que si introduces las 29 en el primer disparo la corredera no realizará el movimiento completo normal, y tendrás que “ayudarla” empujándola, sinceramente opino que esto sólo hace que machaques la réplica de forma inútil. También hay que decir, que algunas veces, no podrás introducir bien el cargador, suele ocurrir sobre todo cuando la réplica no está montada, pero es algo que se corrige con el tiempo, a medida que los cargadores desgastan el interior de la réplica y la hacen más holgada.

También hay que decir a su favor que es bastante resistente, personalmente se me cayó desde una altura aproximada de entre dos metros y dos metros y medio, a plomo, y sobre una zona dura llena de piedras y no le ocurrió nada, salvo una pequeña fisura en el martillo, que solucioné más tarde con pegamento de secado rápido, aunque he acabado poniendo también una pequeña tira de cinta americana, ya que no quiero perder una parte del martillo, porque todos sabemos que el pegamento de contacto tiende a despegarse cuando menos te lo esperas.

Mantenimiento:

El mantenimiento es simple, similar al de cualquier pistola, es recomendable limpiar el cañón y el compartimiento del cargador porque es donde más suciedad se acumula. El despiece es muy simple, en la corredera existe una muesca, también existente en el cuerpo de la pistola, y cuando ambas muescas se unen, la corredera se extrae para su limpieza de forma muy sencilla.

Custom:

Hay customs en WGC para convertir tu Cz75 en metal, y también hay un kit para ella en metal y color plata.

Sentencia:

Me encanta, es bonita, sencilla de manejar y mantener, y muy barata en comparación con las réplicas de Marui. Si te gusta la estética soviética esta pistola es perfecta para ti, aunque también te la recomiendo si te gusta la estética de la Beretta y no deseas tener una por los problemas técnicos que acarrea de forma constante (solo algunos modelos que he visto), eso sí, para esta réplica no podrás tener silenciador ni nada parecido.

Review Ingram HFC

M11 Ingram de HFC
http://spetsnaz.blogdiario.com/img/Imgram.jpg 
Recién comprada
Nada más abrir la caja, se descubre el precioso subfusil que es la Ingram. Con una disposición típica: la réplica en la parte superior, más o menos centrada, con su cargador debajo y el silenciador en la parte derecha. La caja está fabricada en cartón semigrueso, con un dibujo sencillo con las características de la réplica a un lado.
Estéticamente es perfecta, y simula al subfusil a la perfección. Fabricada en ABS, tiene un peso, tacto y apariencia impresionante, tanto que parece “full metal”. Realmente, tiene pocas piezas de plástico (o que parezcan plástico), como puede ser el mecanismo de amartillamiento. Ofrece un peso de cerca de dos kilos entre cargador, réplica y silenciador, y un aspecto de robustez tremendo.

Sus partes:

El silenciador es más bien un puro adorno estético, ya que en la práctica resulta bastante molesto y no amortigua para nada el sonido de los disparos. Descompensa el peso de la réplica y, si se lleva desplegada la culata plegable, es muy aparatosa para manipularla en un entorno cerrado, sobre todo comparándola con una pistola. Ante todo hay que decir que es un silenciador de plástico, nada parecido a cualquier otro que podamos comprar en una tienda y, además, debido al ruido que hace la réplica al disparar, no resulta nada efectivo.

Su culata plegable es un buen accesorio, fácil de desplegar y plegar, aunque a mí no me ha ofrecido ninguna ventaja, ya que la considero demasiado corta para poder llegar a mi hombro y hacer disparos estables de forma cómoda.

En el cargador caben unas cuarenta bolas de seis milímetros, y en la caja se incluye una práctica pieza de plástico para colocar sobre el cargador y realizar una carga muy rápida, muy útil para algún tipo de apuro en el campo de juego.

También debería añadir que es debido a que utilicé dos Ingram, una en cada mano, al más puro estilo Tomb Raider, y la culata y el silenciador digamos que molestaban si estaban colocados.

El hop-up:

Para regular el hop-up de la réplica se debe utilizar una pequeña llave allen que se incluye en la caja, insertándola en un orificio situado en la parte superior de la réplica, concretamente en la zona central de la pieza de plástico que constituye el mecanismo de blow-back y amartillamiento de la réplica. Es bastante sencillo y similar al de otras muchas réplicas en la forma de ajuste.

Funcionamiento:

La réplica funciona con gas, y contiene un mecanismo de blow-back apabullante, y digo apabullante por el tremendo ruido que hace. En automático, el blow-back se mueve a una velocidad y fuerza tal que hace que la réplica vibre de cañón a cargador en las manos del portador. Funciona mediante cierre abierto, esto significa que el bloque de carga se arrastra al apretar el gatillo, cargando la bola para ser disparada, y tras la operación de disparo vuelve a su posición original. El problema principal es que es bastante susceptible de llenarse de suciedad y, aunque para nada problemático, también hay que decir que no puedes colocar ninguna bola en la recámara.

Problemas encontrados:

La réplica presenta algunos problemas prácticos, descubiertos, por desgracia, a la hora de ser utilizada en el campo de juego. El primero consiste en que el tamaño del cargador y su capacidad de gas, que es inferior a la cantidad de bolas que puede almacenar. El cargador es bien largo, y presenta el problema de que, al dispararlo en automático, las últimas bolas no salen con fuerza suficiente, para que os hagáis una idea, son literalmente escupidas con muy poca fuerza al suelo. Por tanto, el cargador no se puede vaciar entero sin hacer una recarga de gas a medio cargador disparado a no ser que se dispare en semiautomático. Una posible solución es colocar menos bolas de las posibles en el cargador. A mí colocando unas treinta bolas más o menos me servía para disparar el cargador entero en automático.

Otro problema es que las bolas tienden a atascarse en el cañón cuando se dispara en modo automático, cosa que achaqué, en un principio, a una falta de limpieza, ya que era lo más lógico, aunque no lo más normal, puesto que suelo cuidar las réplicas más de lo necesario. Pero tras engrasar y limpiar bien la réplica, el problema seguía repitiéndose, así que descarté la idea. Pasé a pensar que la calidad de las bolas (eran ICS) no era la adecuada para el cañón de la réplica, pero tras probar con otros tres fabricantes, comprobé estupefacto y, algo indignado, que el problema tampoco venía de ahí. Todo apunta, por tanto, a que es un “fallo de fábrica”, ya que adquirí dos Ingram y ambas presentaban el mismo problema. Básicamente, cuando una bola se atascaba, la siguiente impulsaba a la primera, pudiendo ocurrir varias cosas, todas ellas malas: o una bola salía y la segunda ocupaba el lugar de la primera; o salía las dos, una con fuerza y otra sin ella, o ambas sin fuerza. Este hecho ocurría, como he señalado anteriormente, sólo cuando disparaba en automático, así que supongo que es debido a la velocidad y vibración del blow-back, o algo parecido.

La sentencia:

Mi sentencia es que como réplica secundaria está muy bien, siempre que uno se limite a disparar en semiautomático. Es decir, que sería meramente ornamental si uno desea no tener problemas con ella, y cuando digo meramente ornamental me refiero a que es mejor utilizarla como una pistola, en semiautomático. Aunque esto puede suponer un problemilla, es un auténtico suplicio llevarla en una funda con el cargador puesto debido a su tamaño, no obstante, a todo se acostumbra uno. Mi recomendación es que, si alguien quiere un subfusil como réplica secundaria, elija uno eléctrico, como un MP7 o un MP5K o escoja la Ingram de KSC (también de gas), que es algo más cara, pero no da ningún problema comparada con la de HFC, aquí expuesta. Pequé de querer ahorrar dinero, y en réplicas parece ser que lo barato sale caro.

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